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Maquillaje
La luz del verano es completamente diferente a la del invierno, en invierno usamos colores más acentuados capaces de iluminar la tez, mientras que en verano, usaremos colores pasteles, anaranjados suaves, así como los cobrizos y dorados para las noches. El bonito color dorado de piel que adquirimos en verano debe estar a tono con los colores que utilizamos para maquillarnos. Y que no es lo mismo maquillarse la palidez del rostro invernal que un rostro tostado por el sol. No te obsesiones con tapar manchas o granitos acumulando capas y capas de maquillaje opaco; sólo conseguirás un efecto artificial y, además no abuses de los polvos traslúcidos que tienden a acumularse en las arrugitas del rostro. Existen coloretes, sombras de ojos y labiales de textura cremosa que se extienden fácilmente, sin dibujar el contorno y dan un aspecto más informal y natural. Si quieres iluminar tu rostro, basta con que des un toque de color en el centro de los pómulos, en los párpados y en el labio inferior y lo difumines suavemente. Olvídate de los tonos mate, ahora triunfa el brillo. De manera que en tu neceser no puede faltar un labial de fórmula líquida. Así que ten siempre a mano tu gloss.
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